Ya unos 180 años después del nacimiento de Cristo, un médico chino realizaba operaciones a pacientes a los que previamente había anestesiado por completo con un brevaje a base de vino y cáñamo.

Pero la aplicación de la anestesia, tal y como la conocemos actualmente, no se produjo hasta mediados del siglo XIX, fue todo un acontecimiento. La primera operación con anestesia general realizada en Europa demostró que la anestesia, en sí, funcionaba perfectamente, pero que la cirugía necesitaba algunos retoques.

El cirujano Robert Liston (1794-1847), un amputador famoso por su rapidez: en una operación histórica que duró dos minutos y medio, se llevó no sólo la pierna, sino también los testículos del paciente, que murió más tarde víctima de una infección y los dedos de su ayudante, quien también murió a causa de una infección, e hirió a un espectador que murió, literalmente, del susto.

Este cirujano fue el que recibió el encargo de llevar a cabo la primera operación con anestesia general en Europa. Era el 21 de diciembre de 1846. El paciente había sufrido una fractura compuesta y tenía una infección. Liston examinó la herida haciendo una incisión, con los dedos sucios examinó el problema y aparecieron los síntomas típicos: fiebre, sudor, vómitos… La única opción fue amputar la pierna.

La anestesia general había entrado en Europa.