Dormir bien para recodar más

Uno de los principales objetos de análisis al respecto ha sido la conexión del sueño con la memoria.
Allá por los años 20, los investigadores Jenkins y Dallenchach descubrieron que las curvas del olvido eran menores entre las personas que dormían más.

De esta forma, se empezó a entender que el sueño tenía una potente conexión con el recuerdo.

Hoy, más de 9 décadas después de esos primeros hallazgos, el impacto beneficioso que el sueño tiene en la memoria está bien establecido y documentado. Ahora sabemos que cuanto antes se duerme el individuo después de aprender o codificar un concepto, mejor lo retendrá en su cabeza.

Dormir no sólo sirve para no olvidar, sino para recordar, es decir para rescatar algo dentro de nuestra memoria. El estudio demuestra que
después de dormir somos capaces de acordarnos de conceptos que no nos venían a la mente mientras estábamos despiertos o justo después de aprenderlos.

 

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